Tu futuro radica en tu capacidad para enfocarte
Cultiva un enfoque profundo para evitar años de distracción en el proyecto equivocado.
Todos los humanos nos movemos por significado, y aquí descubriremos dónde reside realmente ese significado. A veces seguimos modelos, herramientas o marcos de referencia, como una lámpara que contiene un genio que nos dice hacia dónde debemos ir. El resultado de esta dirección externa es, en ocaciones, quedarnos en el mismo lugar.
El único propósito de mirar hacia afuera es recopilar información para, finalmente, construir nuestros propios conceptos, soluciones y estructuras, pero esto requiere un enfoque profundo.
Enfocarse en una dirección externa tiene cierto grado de comodidad; por supuesto, aprendemos copiando a otros, pero sentimos verdadera realización al construir nuestro propio significado.
La dirección interna, en cambio, nos permite tomar el control de nuestra mente para descubrir qué queremos genuina y profundamente. Enciende un poderoso discernimiento para enfocarnos en aquello que genera curiosidad, coraje y pasión.
Enfocarnos en nuestra dirección interna nos mantiene alerta y conscientes para manifestar nuestros objetivos y sueños por elección, no por distracción.
El verdadero costo de no enfocarse
Cumplir plazos, realizar tareas o atender requisitos nos da la sensación “productiva” de que estamos avanzando ocupados hacia algún lugar; sin embargo, si tomamos conciencia y analizamos lo que hacemos, probablemente descubriremos que el 80 % de lo que hacemos no tiene sentido y muy pocas cosas tienen que ver con lo que realmente queremos.
No ejercitar el enfoque es postergar el descubrimiento de qué es lo que realmente queremos, donde eventualmente, nos daremos cuenta de que estamos distraídos por tareas, personas, proyectos y en los lugares equivocados.
¿Cómo enfocarse?
Naturaliza y trasciende la incomodidad del lapso de enfoque
Entrar en enfoque es un proceso activo e incómodo. Metafóricamente, es levantar la alfombra nos permite ver todo aquello que no observamos cuando estamos distraídos.
La mente necesita entrar en ritmo o “en calor”; sería complejo encender un Ferrari y esperar que inmediatamente alcance los 300 km/h. Para lograr enfoque, necesitamos pasar por un proceso neuroquímico de aproximadamente 10 minutos. Ese es el tiempo que necesitamos para concentrarnos y descubrir una versión más profunda de nosotros mismos al otro lado.
Tratar tu mente como un jardín
Tratar nuestra mente como un jardín tiene que ver con los estándares que sostenemos. Tiene una dirección interna, donde su propósito de armonizar todo lo que nos ocurre y una dirección externa que bloquea el paso de cualquier estímulo que amenace esa armonía.
Ya sabemos cómo cuidar la parte externa: bloquear tiempo en la agenda para enfocarse, evitar colocarse cerca de distracciones, mantener el espacio de trabajo lo más simple posible, etc.
Desde la perspectiva interna, necesitamops ser consciente de los pensamientos y comportamientos y aprender a filtrarlos. Por ejemplo:
Propósito – ¿Cuál es el propósito de este pensamiento/comportamiento?
Impacto – ¿Cómo me impacta esto?
Resultado – ¿Qué me sucederá si continúo manteniéndolo?
Estas preguntas revelarán el estándar y el desafío consiste en reajustarlo para eliminarlo, refinarlo o crear uno nuevo. Elevar los estándares significa usar el enfoque en una dirección interna para cambiarnos a nosotros mismos.
Detrás de cualquier estándar hay un compromiso con el resultado que produce.
Estándar – ¿Cuál es el estándar que se sostiene?
Compromiso – ¿Este estándar expandirá mi felicidad/proyecto/negocio? Si la respuesta es no, entonces:
Descomprometerse– ¿Qué decisión es necesariatomar para replantear o descomprometerse del estándar?
Tenemos la oportunidad de explorar si los estándares para nosotros y para nuestro negocio fueron asignados externamente para lograr redefinirlos.
De la misma manera, el comportamiento dentro de una cultura organizacional son el resultado de los estándares que se sotienen día a día.
Julián.-

